Bodega: Mendel Wines.
Variedad: 100% Semillón.
Añada: 2024.
Región: Paraje Altamira, La Consulta, San Carlos, Valle de Uco, Mendoza, Argentina.
Viñedos: Plantados en 1957, a 1.100 metros sobre el nivel del mar, con plantas a pie franco. Rendimiento aproximado de 6.500 kilogramos por hectárea.
Vinificación: Cosecha manual durante la primera semana de marzo de 2024, en cajas de 18 kg, con selección de racimos en el viñedo. Enfriamiento de las uvas al ingresar a bodega y prensado neumático suave de racimos enteros. El 85% del mosto fermenta en tanques de acero inoxidable y el 15% restante en barricas nuevas de roble francés. Posteriormente se realiza el corte, filtrado y embotellado en noviembre de 2024.
Crianza: El 15% del vino permanece durante 6 meses en barricas nuevas de roble francés, mientras que el 85% restante se elabora en acero inoxidable.
Enólogo: Roberto de la Mota.
Graduación alcohólica: 13,5%.
Potencial de guarda: Ventana estimada de consumo entre 2025 y 2040.
Producción: 6.916 botellas.
Temperatura de servicio: Entre 12 y 14 °C.
Mendel Wines es uno de los proyectos más reconocidos de la vitivinicultura argentina, fundado en 2004 por el prestigioso enólogo Roberto de la Mota y la familia Sielecki. La bodega nació con el objetivo de elaborar vinos de alta gama que expresen la identidad de los grandes terroirs mendocinos, combinando viñedos históricos, rendimientos controlados y un cuidadoso trabajo enológico orientado a preservar la expresión de cada variedad y su lugar de origen.
El nombre Mendel rinde homenaje al padre de Anabelle Sielecki, sociofundadora de la bodega, y representa el vínculo familiar con la tierra y los viñedos históricos de Mendoza.
El Mendel Semillón 2024 constituye una de las expresiones más destacadas de esta variedad blanca en Argentina. Elaborado a partir de viñedos antiguos de Paraje Altamira, representa la interpretación de Roberto de la Mota de una cepa que tuvo una enorme importancia en la historia vitivinícola argentina y que actualmente atraviesa un proceso de revalorización gracias al trabajo de pequeños productores y bodegas de alta gama.
El Semillón es una variedad originaria del sudoeste de Francia, particularmente vinculada con la región de Burdeos, donde participa en la elaboración de algunos de los vinos blancos más prestigiosos del mundo. En denominaciones como Sauternes y Barsac es protagonista de grandes vinos dulces, mientras que en Graves y Pessac-Léognan se utiliza para elaborar blancos secos de notable complejidad, estructura y capacidad de envejecimiento.
Una de sus características más interesantes es su versatilidad. Puede dar origen a vinos blancos frescos y delicados, pero también a elaboraciones de gran volumen, textura y longevidad. A diferencia de variedades marcadamente aromáticas como el Sauvignon Blanc, el Semillón suele destacarse por su estructura, su textura envolvente y su extraordinaria capacidad para desarrollar complejidad con el paso del tiempo.
En Argentina, el Semillón posee una historia profundamente ligada al desarrollo de la vitivinicultura nacional. Fue introducido durante las grandes corrientes inmigratorias europeas del siglo XIX y, durante buena parte del siglo XX, ocupó un lugar importante entre las variedades blancas cultivadas en Mendoza y otras regiones productoras.
Durante décadas se utilizó principalmente para elaborar vinos blancos de consumo cotidiano y como componente de cortes. Sin embargo, con la transformación de la industria vitivinícola y el avance de variedades internacionales como Chardonnay y Sauvignon Blanc, su superficie cultivada comenzó a disminuir considerablemente.
Esta pérdida de protagonismo provocó el abandono o reemplazo de numerosos viñedos antiguos. No obstante, algunas parcelas históricas lograron conservarse y hoy constituyen un patrimonio vitícola especialmente valioso. La recuperación del Semillón argentino forma parte de una búsqueda más amplia por rescatar variedades tradicionales capaces de expresar una identidad propia.
Mendel es una de las bodegas que contribuyeron a esta revalorización, demostrando que el Semillón puede producir vinos blancos de gran precisión, elegancia y extraordinario potencial de guarda.
Las uvas del Mendel Semillón 2024 provienen de viñedos plantados en 1957 en Paraje Altamira, Valle de Uco, ubicados aproximadamente a 1.100 metros sobre el nivel del mar. Se trata de plantas conducidas a pie franco, es decir, cultivadas sobre sus propias raíces y no injertadas sobre portainjertos.
Este aspecto representa una característica particular del viñedo, ya que conserva material vegetal histórico y permite mantener una relación directa entre la planta y el suelo donde se desarrolla.
Los viñedos antiguos presentan sistemas radiculares consolidados y, bajo condiciones adecuadas de manejo, pueden ofrecer un equilibrio natural entre vigor, producción y madurez. En este caso, los rendimientos cercanos a los 6.500 kilogramos por hectárea permiten obtener uvas con buena concentración y un perfil equilibrado.
Paraje Altamira es uno de los terroirs más prestigiosos de Mendoza, reconocido por sus suelos de origen aluvial, con presencia de piedras y materiales calcáreos, y por las condiciones climáticas que genera su ubicación al pie de la Cordillera de los Andes.
La altitud y la importante amplitud térmica entre el día y la noche favorecen una maduración gradual, permitiendo que las uvas desarrollen concentración y complejidad sin perder la acidez natural. En variedades blancas como el Semillón, esta combinación resulta fundamental para obtener vinos con volumen y estructura, pero al mismo tiempo frescos y equilibrados.
La cosecha 2024 fue considerada por Mendel una de las mejores de los últimos años. La primavera se caracterizó por temperaturas frescas y condiciones secas, con algunos episodios de heladas tardías. La brotación de las variedades blancas y tintas se produjo de manera relativamente uniforme y dentro de los períodos habituales.
El verano presentó temperaturas superiores a los promedios históricos durante enero, febrero y principios de marzo. Sin embargo, las condiciones generales de la temporada fueron secas y de excelente sanidad, favoreciendo una adecuada evolución de los viñedos.
Estas características permitieron obtener uvas con buena madurez, concentración y equilibrio. En los vinos blancos de la cosecha se destacó la combinación de intensidad frutal, volumen en boca y frescura, cualidades especialmente importantes para una variedad como el Semillón.
La vendimia se realizó manualmente durante la primera semana de marzo de 2024, utilizando cajas de 18 kilogramos para preservar la integridad de los racimos. La selección se efectuó directamente en el viñedo, buscando trabajar únicamente con fruta en condiciones óptimas de madurez y sanidad.
Una vez ingresadas a la bodega, las uvas fueron enfriadas para conservar sus características aromáticas y minimizar los procesos oxidativos. Posteriormente, los racimos enteros fueron sometidos a un prensado neumático suave, una técnica que permite extraer el mosto de manera delicada y limitar la incorporación de componentes fenólicos provenientes de las pieles, semillas y escobajos.
Uno de los aspectos más importantes de la elaboración es la combinación de fermentación en acero inoxidable y fermentación en barricas de roble francés.
El 85% del mosto fermenta en tanques de acero inoxidable, buscando preservar la frescura, la pureza de la fruta y la identidad varietal. El 15% restante se trabaja en barricas nuevas de roble francés, donde permanece durante seis meses.
Esta proporción permite incorporar complejidad y textura sin que la madera domine el perfil del vino. La fermentación en barrica y el contacto con el roble contribuyen a desarrollar una mayor sensación de volumen, redondez y profundidad, mientras que la elaboración en acero inoxidable conserva la vivacidad y precisión del conjunto.
Finalizada la crianza, ambas fracciones se integran para conformar el vino definitivo, buscando un equilibrio entre frescura, estructura y complejidad.
El Semillón es especialmente interesante por su capacidad de evolucionar en botella. Durante su juventud puede mostrar un perfil más fresco y frutal, mientras que con los años desarrolla progresivamente una mayor complejidad, con características asociadas a la miel, la cera de abejas, los frutos secos y los matices tostados.
Esta capacidad de envejecimiento explica su importancia histórica en regiones como Burdeos y Hunter Valley, en Australia, donde se elaboran algunos de los Semillón secos más longevos del mundo.
En Hunter Valley, por ejemplo, la variedad suele vinificarse sin contacto con madera y puede desarrollar una notable complejidad luego de muchos años de guarda. En Burdeos, en cambio, es frecuente encontrar interpretaciones con fermentación y crianza en roble, que aportan volumen y una estructura diferente.
Mendel combina elementos de ambas filosofías, utilizando mayoritariamente acero inoxidable para preservar la frescura del Semillón e incorporando una pequeña proporción de fermentación y crianza en roble francés para aportar profundidad y complejidad.
Roberto de la Mota es una de las figuras más influyentes de la enología argentina contemporánea. Hijo del reconocido enólogo Raúl de la Mota, se formó en la Universidad Nacional de Cuyo y amplió sus conocimientos en Montpellier, Francia. A lo largo de su trayectoria participó en proyectos de referencia como Chandon y Terrazas de los Andes, antes de consolidar su trabajo al frente de Mendel Wines.
Su filosofía enológica se caracteriza por la búsqueda de vinos elegantes, precisos y equilibrados, donde la expresión del viñedo prevalece sobre las intervenciones excesivas en bodega.
En 2024 recibió el reconocimiento Winemaking Legend de Tim Atkin, una distinción a su extensa trayectoria y a su contribución al desarrollo de los vinos argentinos de alta gama.
El Mendel Semillón 2024 refleja esta filosofía mediante una elaboración que respeta la personalidad de la variedad y aprovecha el potencial de viñedos históricos de Mendoza.
Otro de sus atributos más destacados es su extraordinario potencial de guarda para un vino blanco argentino. La bodega establece una ventana estimada de consumo entre 2025 y 2040, un período de aproximadamente quince años durante el cual el vino puede desarrollar mayor complejidad y profundidad, siempre que se conserve en condiciones adecuadas de temperatura, humedad y ausencia de luz.
Su estructura, equilibrio y acidez natural permiten proyectar una evolución favorable, demostrando que los grandes vinos blancos argentinos también pueden alcanzar niveles de longevidad tr
| 1 cuota de $29.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.500,00 |
| 2 cuotas de $17.624,78 | Total $35.249,55 | |
| 3 cuotas de $12.237,58 | Total $36.712,75 | |
| 6 cuotas de $6.977,24 | Total $41.863,45 | |
| 9 cuotas de $5.188,72 | Total $46.698,50 | |
| 12 cuotas de $4.366,00 | Total $52.392,00 |
| 1 cuota de $29.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.500,00 |
| 9 cuotas de $4.702,63 | Total $42.323,65 | |
| 12 cuotas de $3.820,00 | Total $45.840,05 | |
| 24 cuotas de $2.605,71 | Total $62.537,05 |
| 9 cuotas de $5.430,62 | Total $48.875,60 | |
| 12 cuotas de $4.539,07 | Total $54.468,80 |
| 18 cuotas de $2.964,26 | Total $53.356,65 |
| 1 cuota de $29.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.500,00 |
| 3 cuotas de $11.747,88 | Total $35.243,65 | |
| 6 cuotas de $6.805,65 | Total $40.833,90 | |
| 12 cuotas de $4.760,81 | Total $57.129,70 | |
| 18 cuotas de $4.497,11 | Total $80.948,00 |